Na beira do Lete

... alampan os recordos todos, como brasas atizadas polo vento da morte.

24 de outubro de 2009

La representación hipertrofiada

Intelectualizarlo todo no suele ser una opción inteligente. Muchas veces parece más útil abandonarse a la misteriosa tensión por la cual se ama el cuerpo propio, incluso con un poco de arrogancia. El deseo de sobrevivir conlleva arreglarse, peinarse y mirarse en el espejo; conlleva desearse un poquito para así gustar seguramente a otros. Entonces el cuerpo palpita lleno de entusiasmo porque no es simple contingencia, sino que es exactamente como a su portador le gusta. De la cabeza a los pies, la carne, la sangre y las coyunturas de los huesos obedecen a un mismo plan director que no procede de una montaña de abstracciones sino de la llana voluntad.

Como cualquier otra cualidad humana, la inteligencia de una persona no se mide en números absolutos, sino en función de su adecuación al contexto.
Lo que en un contexto es una persona inteligente y valiosa puede ser en otro una completa nulidad, y hasta parecer realmente imbécil. Funciona como una prenda de vestir, que no es buena o mala en sí misma, sino en relación con el grado de ajuste al cuerpo de quien la porta, a las condiciones atmosféricas y a la actividad que se va a realizar con ella.

Desde un punto de vista práctico y supervivencial, el intelecto -que da como fruto una determinada representación del mundo- es un apéndice más entre las múltiples herramientas del cuerpo humano. Como los brazos, sólo sirve si su fuerza se adecua a fines concretos en vez de ser proyectada sin control hacia delante. De otro modo, puede dar lugar a infinidad de conflictos con el entorno que redundan al final en inadaptación. Y dirigirse imprudentemente hacia la soledad y el sufrimiento no parece desde luego muy inteligente.


Con la Ilustración se empieza concebir la ciencia como una vía para la liberación humana, para lo cual debe difundirse e impartirse universalmente. Durante muchos años y hasta ahora se ha considerado a nivel general que el mundo de los saberes -de los libros- es un territorio respetable al cual todos los hombres deben aspirar porque otorga la felicidad. Esta idea es lógicamente una generalización que pasa por alto la interacción concreta que producen con la realidad determinados individuos que se empeñan en reducir todo el universo a su construcción intelectual, lo mismo da que se trate de la
teoría de cuerdas que de la Tierra Media.

El caso es que este tipo de construcciones, cuando no son permeables a la vida y las gentes inmediatas, cuando no se coordinan con las emociones de los demás, suelen tirar abajo las posibilidades de comunicación y llevan a sus portadores al aislamiento. Ello no quiere decir que sean falsas, o que carezcan de belleza, o de una asombrosa lógica interna; sólo quiere decir que hacen de sus portadores enormes y retorcidos cerebros, cuyo cuerpo esmirriado, esquelético, desatendido, es arrastrado como una inevitabilidad.

Esta clase de individuos se describe, aunque de forma amable y divertida, en una sitcom con la que últimamente estoy disfrutando mucho. Se trata de The Big Bang Theory, una serie donde un grupo de cerebritos, científicos punteros y freaks de la erudición, conviven con una vecina de lo más común, cuyos atributos son la belleza física y la inteligencia práctica. Mientras que ellos viven permanentemente intelectualizando la vida y transformando cualquier experiencia en una diarrea de datos, a la chica le sobra el lenguaje para decidir y para actuar. En esta ficción, dos clichés antagónicos han sido mágicamente emparentados para escenificar casi una redención mutua, la de la chica boba incapaz de abstraer nada y la del que vive encastillado en el mundo de las ideas. [vídeo]

Imagen: William Blake, Newton (1795)

10 de outubro de 2009

#100

21 de setembro de 2009

El otoño (fantasía histórica)

La puerta: se abre para un jinete y se oculta de nuevo entre los árboles. El caballo desciende a paso lento por entre las raíces que atraviesan el camino y, al rato, se descorren las ramas y aparece el cielo.

La capilla: está a la derecha del camino. Es un pequeño edificio de piedra, de planta cuadrada y cubierta a dos aguas, que está rodeado de tumbas. Tras la cerca del cementerio hay un castaño tan pequeño que nadie se ha fijado todavía en él.

Un perro amarillo: brinca, ladra y se enreda entre las patas del caballo. Está contento porque llega gente que le trae huesos y cortezas de pan. Al punto, levanta la orejas y se va corriendo a otra parte.

Una casa: está siendo construída en mampostería de granito sobre una zona en pendiente. La cuadrilla aterrazó y pavimentó primero un trecho del terreno; luego levantó los muros empezando por la parte más deprimida, la esquina norte, para estribar la construcción; y ahora se apresura en terminar la cubierta antes de que lleguen las lluvias.

La viña: está recostada en un gran campo que se inclina hacia occidente. Al sol de la tarde, decenas de vendimiadores pululan entre las cepas pensando en la cena que espera, unos bueyes tiran de su carro cuesta arriba y el perro amarillo aúlla a la profundidad del valle.

La torre: domina todo el conjunto con su recia cuadrícula de sillería. Es de planta rectangular y tiene tres plantas, con troneras en el frente y en la parte posterior. Sobre su única puerta está el escudo de los señores: tiene dos lagartijas cruzadas unidas por un yugo y, en el timbre, un yelmo empenachado de donde surge una mano que empuña una espada.

El verano: ha terminado. A los saltamontes les han crecido las alas y los prados amarillos van quedándose en silencio.

*Imagen: Hermanos Limbourg,
Las muy ricas horas del Duque de Berry, mes de septiembre (ca. 1412-16)

7 de setembro de 2009

Evasiva #1

La hoja 72-IV presenta un territorio irregular conformado por lomas y colinas de baja altura, donde la cota media ronda los 500 metros, y es la máxima 657 metros sobre el nivel del mar. Destaca la presencia de un valle fluvial, que cruza el territorio de norte a sur. Al este la orografía tiende a suavizarse conformando una altiplanicie.

La red hidrográfica es densa, y está relacionada con la alta pluviosidad. Se contabiliza un elevado número de ríos y arroyos, de los cuales uno de ellos destaca sobre los demás. Entra desde el norte formando un sistema de islotes. Al sur describe un meandro que bordea la terraza sobre la que se asienta la ciudad.

La vegetación es abundante en todo el plano. El entorno natural es en extensión muy superior al urbano. Destaca una importante superficie forestal, cuya zona de mayor concentración tiene lugar en el suroeste. Destaca el bosque de roble, con brezales en el sotobosque y especialmente las especies de repoblación (coníferas); en las riberas abundan los abedules y los álamos; en el noroeste, en cambio, predominan los prados y pastizales.

El hábitat es en su mayor parte rural. Existe una fuerte dispersión de núcleos poblacionales, que se localizan principalmente en correspondencia con los ejes viarios. El mayor núcleo de población lo constituye la ciudad ubicada al sureste, sobre una terraza aislada elevada en la margen oriental del río.

El trazado urbano plantea un eje radial determinado por la existencia de una muralla de perímetro irregular con tendencia a la circularidad. Este eje se combina con otro cruciforme de entrada y salida hacia el N, S, E y O, correspondiente con las principales zonas de crecimiento urbano a lo largo del siglo XX.

En el plano destacan tres infraestructuras viarias de importancia, que atraviesan el territorio de noroeste a sureste, y cuya similitud de trazado las hace esencialmente paralelas. De norte a sur, son las siguientes: 1) una vía de gran capacidad con dos enlaces; 2) una línea de ferrocarril de vía única; 3) una carretera convencional desdoblada en una carretera de circunvalación.

Imagen: La provincia de Artois en 1713, por Guillaume de L'Isle (detalle).

25 de agosto de 2009

Color ##: anexo 2