Na beira do Lete

... alampan os recordos todos, como brasas atizadas polo vento da morte.

19 de febreiro de 2009

Color #1: azul pálido

El azul pálido es el más hermoso de los colores, pero el menos común. Su mayor intensidad la alcanza el primer día de primavera, cuando languidece la tarde, acaso si el día está soleado y la piedra caliente. Es el color del viento que regresa cada cierto tiempo, que nos saluda descorriendo largas nubes serpentinadas, y que se va dejando el espacio infundido de olores lejanos.

El azul pálido es el color del cielo cuando parece más grande. Provoca una sensación de anestesia y sueño, donde las imágenes proliferan libres y vaporosas, y se deslizan como la seda entre los sesos. La acústica del azul pálido corresponde a la de los lugares abiertos, a la de las cumbres sobre el páramo, donde puede apreciarse en lo más profundo el ronco acorde del mundo, la respiración del gigantesco animal que duerme.

El azul pálido es el color del tiempo detenido, el color del recuerdo y del escondite.

Fotografía: Agurdión

8 comentarios:

lukas dixo...

Pareces Gaston Bachelard cuando escribe sobre la poética de los elementos..., y muy buena la foto ;-)

Magari dixo...

En ocasiones no lo vemos porque lo tapan las nubes. Cuando el avión asciende en pendiente y atraviesa el manto blanco, nos envuelve en su brillo que alcanza el horizonte. En la tierra observamos esta línea cuando estamos frente al mar. En el aire, flotando en el cielo, a pesar de estar sobrevolando montañas la vista se pierde en la intensa línea azul, y por un instante nos sentimos parte de la vida original, aquella que sigue su curso indiferente a los planes de la humanidad. Ayer la contemplé, con pinceladas de color rojo de vuelta a casa, y recordé que no podemos dejar que un manto de nubes nos aleje de escuchar, como dices, los acordes del mundo al que fuimos llamado. Un saludo

Charly García dixo...

Tú post y la fotografía me han hecho recordar los cielos que antaño veía en las viejas canteras de mi pueblo. Cuando yo era muy niño y pasaba las tardes escalando paredes de granito.

Un abrazo.

Agurdión dixo...

Me alegro de que os haya evocado algo este post. El cielo es uno de esos lugares comunes de los que hablaba en otra ocasión. Por una parte, parecen fáciles para la poesía, porque están hasta en la sopa; por la otra, son lugares semánticamente muy abiertos, hipocodificados. Justo al contrario que una autovía, entre otros espacios hiperseñalizados de nuestra vida.

Mery dixo...

El cielo azul y las vias paralelas que sendos aviones han marcado. La imagen es tan poética como tus palabras.
Un abrazo

A Raíña Vermella dixo...

Feliz cumpleanos, por cert :) Cantos van?

Agurdión dixo...

Gracias, Raíña! Van 27; seguramente el viernes lo celebre con vosotros;)
Mery: me alegro de que te guste la imagen. Muchas veces no habría post si no tuviese la imagen adecuada; y éste es un caso.

Madame X dixo...

AFÁN

No, no me basta, no.
Ni ese azul en delirio
celeste sobre mí,
cúspide de lo azul.
Ni esa reiteración
cantante de la ola,
espumas afirmando,
síes, síes sin fin.
Ni tantos irisados
primeros de las nubes
—ópalo, blanco y rosa—,
tan cansadas de cielo
que duermen en las conchas.
No, no me bastan, no.
Colmo, tensión extrema,
suma de la belleza
el mundo, ya no más.
Y yo más.
Más azul que el azul
alto. Más afirmar
amor, querer, que el sí
y el sí y el sí.
La tarde, ya en el límite
de dar, de ser,
agota sus reservas:
gozos, colores, triunfos;
me descubre los fondos
de mares y de glorias,
se estira, vibra, tiembla,
no puede más.
Lo sé, se va a romper
si yo le grito esto
que ya le estoy gritando
irremisiblemente
a golpes:
«Tú, ya no más; yo, más.»

(Pedro Salinas)

*Poesía para tu poesía... :-)

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